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lunes, 19 de octubre de 2009

Los Tres Sietes.

Volviendo a mis recuerdos de aficionado al cante, pasa por mi memoria una anécdota ocurrida allá por los años 80 en el antiguo local de la peña La Buena Gente, en plena plaza de San Lucas.
Presentada por Juan de la Plata (Juan de las Latas) y avalada/apadrinada por el poeta arcense Antonio Murciano, hacía su presentación en Jerez la "cantaora" gaditana Mariana Cornejo, quien se disponía a dar un recital de cante en la citada peña. Venía la "artista" rodeada de una aureola de fama porque en aquellos años aparecía en un anuncio de televisión para un producto de limpieza -Neoclor de Los 777 (tres sietes), una popular marca de lejía- canturreando y bailando un tanguillo de Cádiz; aparte de tener, como he dicho, buenos padrinos, éstos la anunciaban como perteneciente a una familia de tradición flamenca por ser sobrina de Canalejas de Puerto Real.
Yo iba acompañado del difunto Manuel del Pili (sobrino de la Paquera), del también difunto (y que llegaría a ser años más tarde hermano mío "de sangre") José el Chalao, su primo el Mijita y del Torta. Como véis, unos que no entendían una papa de cante (por la jeró). Precisamente fuimos para intentar recabar explicaciones acerca de ofrecerle tan rancio auditorio a la mencionada Mariana, entre otras cosas por el apoyo prestado por la Cátedra en la figura de Juan de la Plata, apoyo negado en reiteradas ocasiones a los que nosotros considerábamos que tenían más derecho por ser de Jerez y por cantar bien.
Tras las charlas de rigor al inicio del acto, se pasó al recital propiamente dicho: alegrías y cantiñas, tangos, colombianas, fandanguillos... nada que una mujer de esta tierra sureña no pudiese interpretar mientras hace la faena. Al ser la peña de reducidas dimensiones, desde el escenario se podían escuchar las voces de los asistentes sin necesidad de que estos las elevaran. Entre los cinco amigos el tema de conversación durante el intermedio era el poco mérito del cante mostrado por la Cornejo quien, amén de la gracia propia de los gaditanos, no tenía mucho que ofrecer y menos en una peña de Jerez y ante tal auditorio. Entonces, cuando iba a dar comienzo la segunda parte del recital, la cantaora se dirigió al público -en particular al del fondo de la sala, que éramos nosotros- y dijo: "bueno, como estoy en Jerez y aquí hay quien entiende de esto, voy a cantar unas seguiriyas facilitas". Nos salimos del local y esperamos a que aquello terminara mientras apurábamos nuestras copas en la calle.
Al concluir el acto, todo eran felicitaciones, saludos, besitos y abrazos a la Cornejo... Juan de la Plata -como siempre- se iba con prisa porque era "ya muy tarde". Fue entonces cuando Manuel del Pili lo detuvo en la puerta y lo saludó (se conocían de sobra) tras lo cual le dijo: "Juan, tú que eres flamencólogo y entiendes de esto: ¿me puedes explicar qué estilo son las seguiriyas facilitas? El cojitranco contestó: "dejarse de guasa, niños..."
¡Sabría el mamón lo que había ¿o no?!




(el vídeo que aparecíó primero fue retirado y en su lugar he puesto otro 11/11/2009)

lunes, 5 de octubre de 2009

El Mono, el Bizco y el Melón de Oro.

Tras leer y recapacitar sobre el comentario que insertó J.L. Martínez Hens en mi entrada "dedicada" a Juan de la Plata (Cuento y Peloteo, 1/10/2009) me entró la picá y me dispuse a escribir sobre mis propias anécdotas vividas en horas de reuniones flamencas (por llamarlas así), aunque al final opté por hablar del atún...
Pero al final he empezado a escribir esto y ya lo publicaré otro día, que para eso hay borrador para guardarlo.
Aunque el título de la entrada parezca otra cosa -no es una fábula ni un cuento infantil- me ha parecido apropiado para encabezar la anécdota que narraré a continuación, ocurrida en 2004.

En la calle Nueva, esquina con Sta. Mª de la Merced, se encontraba hasta no hace mucho -han caído la casa hace unos meses- la peña Los Juncales, en pleno corazón del barrio de Santiago. Una noche en la que, como en otras muchas, Enrique el Zambo se encontraba espléndido y con ganas de juerga, terminó formándose un corro alrededor de una cubitera llena de hielo donde entraban y salían botellas de güiski para el Mijita, José de la Monge, Tío Coco, el Bo, el Parra, el Junquera, el Nahugo, José de la Chicharrona y algún otro, amén del mencionado Enrique y yo mismo. No era muy tarde y la puerta estaba abierta, así que seguían entrando y saliendo algunos ocasionales clientes que se tomaban algo en la barra, lejos de la reunión.
Hasta que entró José Vargas el Mono y se le invitó a sentarse con nosotros. Aceptó de buen grado y venía con ganas de cante porque, no siendo hombre de trasnochar y callejear excesivamente, aquél día tenía la garganta hecha, ya que volvía del estudio donde había estado ensayando y grabando para la maqueta de un disco que se lanzaría meses después, por lo que aprovechó la ocasión para adelantarles a sus primos una muestra del futuro trabajo -con idea de recopilar opiniones- y compartir con ellos unas copitas y unos cantes. La puerta se cerró y una niebla densa empezó a caer sobre la ciudad ya adormilada.
Cuando la cosa estaba calentita y se habían oído algunos cantes de calidad notoria, llamaron a la puerta; hacía ya un buen rato que había entrado la madrugada y alguien fue a mirar quién era. Se le abrió la puerta y era el Bizco de los Camarones, con su canasto lleno de estos crustáceos, la chaquetilla blanca propia de su oficio llena de lamparones y una medio tajá encima que no se la saltaba un kenyata perseguido por una banda de leones. Mostrando gran recato se acercó hasta nosotros y dió las buenas noches y las gracias por haberle dejado entrar y participar del momento. Se sentó y ofreció sus camarones, a lo que todo el mundo contestó "no gracias José, ahora no".



José Galán Bizco de los Camarones


Estaba cantando a gusto y bien y bailando mejor José Vargas El Mono, por derecho y de verdad. Entre cante y cante, una paraíta para encender un cigarro, echarse un chorrito y charlar un poco, porque mientras hay cante no se habla. Entonces se oyó al Bizco:
-señores, si me lo permitís, yo quiero agradecer otra vez la amabilidad que habéis tenido al dejarme entrar y estar aquí con ustedes. Vengo de ganá el Concurso de Cante de Levante en Torre Pacheco (Murcia) y me he llevado el dinero del premio y me han dado el trofeo del Melón de Oro. Yo quiero dar las gracias a esta peña por haber tenido la amabilidad de...
-Yastá, hombre, relájate, no nos tienes que dar las gracias, tu estás aquí echando este rato con nosotros como uno más y punto, no le des tanta importancia.
-pues para mí sí la tiene porque es un honor para mí estar sentao aquí al lao de este gran artista que es José, tocayos somos, y con toda la güena gente que son ustedes. ¡Coged camarones, señores por favor, hacér favó!
Por no hacerle el feo y porque llevábamos un buen rato sin meternos algo sólido, picamos algunos bichillos de esos... mira, salados es una cosa y un ripio eran aquellos parientes enanos de la gamba. La gente nos mirábamos muertos de risa y con la lengua como un estero de La Isla, sin querer decirle al Bizco que aquello era incomible. Entonces volvió a hablar, mareado y un tanto trabada la lengua (ya de por sí habla un poco estropajoso):
-señores, con el máximo respeto a ustedes, yo quisiera donar algo a esta peña en recuerdo de mi visita, pero no traigo ná má que los camarones y la ropa; los camarones ya los he regalado para que ustedes coman, así que voy a donar mi chaquetilla... a ver, dadme algo para corgarla y un boli, que se la voy a dedicar con todo el cariño...(y se despojó de la dichosa chaquetilla, quedando con medio cuerpo al aire).
Fue cuando el Bo del Sordera, le dijo:
-quiyo, ¿ya te has gastado todo el dinero del premio?
-hombre, todo no; me he dado algún combatillo pa celebrarlo pero a mi mujer ya lendiñao. Pero yo, de verdad señores, quiero dedicar mi chaquetilla a esta peña, porque para mí es un honor...
-la que te va a endiñá va a ser ella a tí; mira, pisha, está cayendo una niebla de coco y huevo; vas a llegar a tu casa sin haber vendido un camarón, sin un duro y borracho a las tantas de la noche: ¡ponte la chaquetilla que tu mujer te va a echar a la calle y encima te vas a resfriar, cojones!...
¡La chaquetilla echaba un pestazo a sudor mezclado con pescado podrido que no veas, como para dejarla colgada y cerrar la peña, a ver quién era el guapo que entraba al día siguiente!
Aclarar, por otra parte, que en realidad el Melón de Oro lo había ganado en 1998 y seis años después, en 2004, los organizadores llamaron al Bizco como invitado de honor en la gala de entrega de premios de dicho año. Además, el acto había tenido lugar en agosto y estábamos en octubre.
Entre risa y cante y copa y charla, nos fuimos preparando para volver cada mochuelo a su olivo, cuando faltaba poco para que las claras del día nos recordaran que el resto del mundo se estaba desperezando. Fue la última vez que tuve la oportunidad de sentarme junto a José Vargas El Mono, que moriría un par de años después (13/10/2006)




(Resultaba, cuando estaba vivo, que para muchos era "mu gracioso" y, una vez muerto, es un fenómeno y un maestro... ¡me cago en los muertos de los enteraos!)

viernes, 29 de febrero de 2008

Villamarta

Me voy para mi casa , cerca de la dos de la mañana de un día inexistente , como casi siempre sin tabaco : ¡ horror ! ; con el puntazo que llevo detenerse en el camino a estas horas con el achaque del tabaco tiene un peligro del copón bendito . Sobre todo porque soy de Sabiñánigo por los cojones . . .¡ sabré yo lo que hay !
La calle donde vivo se llama Alvar Nuñez , aunque todo el mundo le dice Arcos ( ¿ será porque si sigues tó palante /palante se llega a ese pueblo ? ) . Ni yo sé ná de festivales flamencos ni de guiris locas ni ná de ná . Lo que pasa es que , repito , soy de Puebla de Sanabria ( era ese sitio ,¿ no ? ) y precisamente por eso no tengo ni puta idea de quiénes son los niños de " La Tota " ni un tal Miguel Flores , con un sobrenombre éste último que no voy a reproducir por no atentar al buen gusto . Tampoco sé qué coño hacían cantando y bailando a esas horas - y sin cobrar - rodeados de una gente rara , quienes como yo , debían ser de más parriba del Cuervo , por lo menos . Y no sólo los rodeaban sino que , guiados por no sé qué clase de impulso , batían palmas y de vez en cuando hasta hacían el amago de arrancarse por una de esas diabólicas danzas que por estos lugares acostumbran a interpretar la gente sin que aparentemente medie motivo alguno , como no sea el de sudar el alcohol ingerido alegremente durante el precalentamiento de rigor . Y tampoco sé qué coño hace riéndose esta virginiana en mi sofá a estas horas , ni cómo se llama ni de dónde leche es : me habrá caído bien . La muy ilusa cree que va a aprender algo de esas danzas que antes mencioné y de los cánticos con que se suelen acompañar ; conmigo , que soy de Fuentes de Oñoro ( ¿?) . . . bueno , puede que el iluso sea yo pensando esto de ella : cara de tonta no tiene .
En fin , que esto no son horas y que en la calle hacía mucho frío : el traerla a casa ha sido un gesto de caridad humana ; el ella querer venir , una temeridad .
El festival , pa los chinos . Ni yo entiendo de festivales y menos de guiris locas ( esta se está mosqueando porque no le hago caso : la verdad es que es monísima , está güena y tiene razón )

That´s all , folks .

P. S .
Como alguien me despierte mañana temprano , LO MATO .

sábado, 17 de noviembre de 2007

Recuerdos de Sanlúcar .

Hace ya unos años - batantes - en una noche de parranda por Sanlúcar con mi gran amigo Abel , quien nació allí , y después de tomarnos unas tapitas , se le ocurrió visitar a un conocido a una hora un poco avanzada de la noche ya que era un día entresemana de invierno y en el pueblo no había mucho ambiente . Efectivamente , llegamos al lugar , una unifamiliar en algún sitio cerca de la Calzada , y este conocido de mi amigo nos recibió . Al entrar encontré a Manolo Sanlúcar sentado en el salón y más allá , alrededor de una mesa propia para el caso , a tres auténticos sanluqueños , pescadores de Bajo- Guía , que jugaban a las cartas mientras echaban un trago de cuando en cuando de una especie de tinaja de barro , a modo de las que se fabrican en Lebrija . Tras los protocolarios saludos y presentaciones , nos sentamos en el tresillo e inevitablemente los recién llegados nos engachamos a la conversación que ambos , anfitrión y artista , mantenían antes de nuestra aparición : el flamenco . Resulta que el dueño de la casa era sobrino del Lebrijano y claro , defendía a capa y espada a los artistas de Lebrija y Utrera ( Fernanda , El Funi , Gaspar de Utrera , Pedro Bacán . . . y por su puesto a su tío y como tocaor a su invitado , Manolo Sanlúcar) aparte de declararse mairenista incondicional . Después de estar oyendo pacientemente su halagadora diatriba acerca de los muchos y buenísimos artistas flamencos de aquellas tierras sevillanas , pedí la palabra para preguntarle a tan insigne y entendido aficionado:

- ¿ Y Jerez ? ¿ Qué me dices de Jerez ?
- ¿ Tú eres de Jerez ?
- Sí .
- ¡ Ohú !
- ¿ " Ohú" , qué ?
- En Jerez no hay nada . No hay ni un artista que despunte .
- ¿ Cóóóómooooo ? Estás de coña . . .
- Nada , en Jerez no hay nada . Ni un tocaor del nivel de Manolo , ni un cantaor del nivel de mi tío . Ni siquiera hay un buen bailaor o bailaora . Se han quedado encerrados en una supuesta pureza y no han evolucionado .
- Agujetas y Chocolate . . .
- ¡ Esa gente no sabe cantar ! Agujetas es un salvaje y no sirve para un escenario y Chocolate nada más que los fandagos chocolateros de siempre y las mineras : ¡ eso está muy visto !
- ¿ Y Parrilla y Moraito ? ¿ No saben tocar ?
- Parrilla no ha innovado nada , no ha aportado nada nuevo a la guitarra , no como Manolo , que es un innovador y ha ganado premios por todo el mundo : Manolo ha llenado teatros en la gira que ha hecho por Japón .
- Por Japón . . .
- Sí ; ahora mismo es el sitio donde más afición al flamenco hay del mundo y aunque parezca que no , entienden un montón .
- Y en Jerez no entendemos de ná ni sabemos de cante ni de flamenco ni ná ni ná . . .
- Ná .
- ¿ Y los japoneses qué leche saben de cante flamenco ? Parrilla ha acompañado a los mejores cantaores del mundo : Terremoto , Paquera , Agujetas . . .
- ¿ Qué esos son los mejores del mundo ?
En ese momento los tres sanluqueños , colorados como el bronce , interrupieron la partida de cartas ; hasta entonces se habían mantenido apartados , metidos en los naipes , sin intervenior para nada en la conversación . Uno de ellos , con una colilla en los labios y una gorra , dirigiéndose a nosotros y señalándome con el dedo , dijo :
- ¡ Un momento ! Ese hombre ha dicho una cosa que tiene sentido y hay que escucharlo , porque yo digo lo mismo : ¿ los japoneses qué coño saben de cante flamenco ?
Y el que estaba a su lado dijo :
- Y es verdad que en Jerez es donde han salido los mejores cantaores . . .¡ Páre ! ¿ quiere un buchito ? es güisky con coca-cola , está fresquito - me ofreció .
- ¡ A vé , trae pá cá ! . . . sí que está fresquito . Ya estaba seco .
- ¿ No vástá seco , ío ? ¡ si no parais de hablar !
Entonces el anfitrión volvió a la carga de nuevo :
( en tono gilipoyesco)
- Es que este chaval no entiende . Se pone a comparar cosas y no tiene ni puñetera idea de lo que habla .
El primero de los sanluqueños se puso serio y arqueando una ceja y levantándose ligeramente la bisera de la gorra , dijo:
- Me parece que lo que él ha dicho va más derecho que lo que tú dices y perdona que me meta , pero yo repito lo mismo : ¿ los japoneses qué entienden de flamenco ?
Yo , intentando arreglar un poco la situación , que se estaba poniendo un pelín tensa , intervine :
- Hombre , Manolo como concertista es un fenómeno , y yo estoy hablando de tocarle a un cantaor , que para mí eso es el flamenco ; lo otro es , como digo , un concierto de guitarra , con más o menos raíces . Pero yo conozco a su padre Isidro , que tiene el obrador de pan al final de la calle Ancha , y más de una madrugada he tenido ocasión de parar a pedirle pan recién hecho gracias a que los amigos a los que yo acompañaba lo conocían . Sobra decir que estos , mis amigos , eran hijos de viejos pescaderos de Jerez - El Pili , El Chalao . . .- que acostumbrados a los madrugones para ir a las lonjas de los puertos , solían entablar amistad con gente de oficios nocturnos . Isidro siempre gustó de sentarse a escucharle un cantecito a estos pescaderos que pasaban por la céntrica panadería buscando el agradable pan calentito . Pero en casa de Manolo nunca hubo tradición flamenca , quiero decir que él no lo trae de familia .
El tocaor/guitarrista, que hasta entonces había intervenido poco o nada , apostilló :
- Es cierto lo que dice . No cabe duda que Jerez ha sido importantísimo , pero el flamenco ahora va por otros derroteros . El futuro está en la fusión y en la búsqueda de nuevas formas .
- Como lo que hace mi tío Lebrijano , innovar.
Ya no pude más :
- El Lebrijano es HERMAFRODITA .
Naturalmente abandonamos la casa , no sin antes mi amigo pedir disculpas por haberme llevado a aquella sacrosanta morada .
Una vez en la calle , me dijo :
- ¿ A tí nunca te han partido la boca ? Estábamos invitados y has insultado al colega : es la útima vez que voy contigo a un sitio así .
- Sin embargo los viejos pescadores me daban la razón . . .
- ¡ Eso no tiene nada que ver ! ¿ Cómo vas a discutir de flamenco con el sobrino del Lebrijano y con Manolo Sanlúcar ? Y encima le dices que su tío es maricón .
- He dicho hermafrodita .
La mujer de mi amigo , que es granadina y normalmente muy callada , habló :
- Abel , coño : estás colgao . El Lebrijano no sé si será hermafrodita , como ha dicho Jaime , pero su sobrino este , aparte de sí serlo , es gilipoyas .

lunes, 12 de noviembre de 2007

Letra para el Torta .


Al leer la última entrada del Jardinero /Agricultor de Bomarzo ( por cierto : ya se podía dejar caer , que no he catao ná ) donde , al hablar del " Torta " y Luis " de la Pica ", evoca momentos pasados - cualquiera fue mejor - no he podido evitar la aparición en mi memoria de muchos de ellos , sobre todo con Juan Moneo . Incluso podría contar de donde le viene el apodo " Torta" . Con Luis no pasé tantos , yo soy más plazoletero que santiaguero , pero sí los suficientes como para haber sido testigo de anécdotas para vivirlas , no para contarlas . Sin embargo , me puede más la tentación y voy a contar una ( que para eso tengo el "blog" ) aunque , eso sí , no exenta de bacileo por mi parte.
Una de las incontables noches que coincidí con Juan , decidimos tomarnos argo en uno de los pocos lugares que permanecen abiertos hasta altas horas en el centro de la ciudad ( lo de ciudad es un decir) . La conversación no era nada serio , más bien todo lo contrario , pues nos dedicábamos a recordar momentos pasados y anécdotas simpáticas , aparte de cachondearnos de las caras de la gente que trasegaba por el lugar . Todo iba por esos derroteros hasta que Juan recordó una carpeta llena de folios escritos por mí que le dí allá por los años sententipico*. Tras rememorar algunas de las barbaridades que en aquellos papeles escribí en mis años de juventud , coincidimos en que todo era ahora distinto , tan distinto que yo , lejos ya de aquellos años de fiebre juvenil , le dije una letra por seguiriya ; una letra mía no escrita , dicha , como se dice el cante :
- ¿ Cómo é ? ¡ dímela otra vé !
Yo se la repetí y el la canturreaba bajito , para ver si la iba cojiendo . Pero al llegar al tercer verso confundía el orden de las palabras y no era capaz de terminar la seguiriya . Así pasamos un buen rato , alternando mis repeticiones con sus intentos por reproducir lo que yo decía , al tiempo que , de vez en cuando , cambiabamos de conversación . A pesar de esto último , Juan volvía a preguntarme súbitamente :
- ¿ cómo era ? ¡ ya no macuerdo !
Y yo volvía a repetirle pacientemente la dichosa seguiriya . Hasta que en una de esas le dije :
- Se te olvida porque no es tuya . Hace tiempo que me dí cuenta que no se puede escribir el cante , hay que cantarlo ; no puedo escribir una poesía para cantarla por seguiriya o por soleá , aunque sé que decir esto me va a traer detractores . En mi casa , solo , sentado y cavilando en la pélicula de la vida , sí puedo decir por seguiriya :

Si al cerrar yo mis ojos
la muerte llegara
yo los cerraba ahora mismo
y no me despertaba .

Y ya estoy haciendo algo que no debería : escribirla aquí .




* Alrededor de 1978 ó 79 le dí al "Torta" la mencionada carpeta que contenía muchos escritos de mi juventud , entre ellos uno que decía :

Esta noche voy a hablar con la luna
para decirle lo mucho que te quiero -

por la noche sueño contigo
y hasta te acaricio el pelo -
y le diré
que tienes negros los ojos
y el color moreno ;
qur tienes los labios rojos ,
como un atardecer
que se está muriendo .

¿os suena ? nunca cobré un puto duro por derechos de autor (tampoco los reclamé) . Como véis , los "estilos" de las dos letras , después de casi 30 años , no se parecen para nada , prueba clara de la evolución del cante bajo mi particularísimo punto de vista .( ¿ a que parece que voy al revés de tormundo ? )