
Por si no estaban suficientemente marcados los (insoportables)rasgos característicos propios de este rincón del planeta, ahora el ser de primera viene a potenciarlos más aún si cabía. Y no sé de qué puñetas vacilan mis, hasta ayer por la tarde, vecinos de pueblo de segunda: los aspectos básicos y fundamentales para que esto siga siendo un pueblo, no ya de segunda, sino de regional pelá y mondá, permanecen inalterados. Nunca tuvo Jerez nada de primera, excepción hecha del vino, el cante, los caballos y algún que otro dulce de convento...aunque, pensándolo bien, sí tuvo y tiene más cosas de primera: pijos, inútiles, alcohólicos, maricones, gilipoyas, horteras, cutres, gañoteros, impresentables, hartibles, impertinentes, mamarrachos, pejigueras, analfabetos, borricos, acémilas, cabras, imbéciles, estúpidos, entrometidos, enteraos, cursis, pegoteros, bujarrones, pelotas, chorizos, chivatos, tiralevitas, bandidos, cabrones, gandúles, calvos con gafas, focas, piojos, liendres, chinches, moscas, Pepeleches y pinchauvas; amén de baches, calles y aceras viejas, mugre generalizada, atascos de tráfico, impuestos, precios, paro, atraso y colas en El Salvador a la hora de comer que más los quisieran para ellas Madrid, Londres o Moscú. Todo de primerísima mucho antes del ascenso.
Ya hay otra panacea para competir con el flamenco ("el futuro de Jerez") y ésta no es ni más ni menos que er fúrbo; ¿pues no se están pareciendo cada vez más esta gentuza a uno que yo me sé y de cuyo nombre y apellido no quiero acordarme? Como decía mi difunto padre: los mismos perros con diferente collar...
















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