lunes, 8 de junio de 2009

...y el bordón que llora...

Ya sabéis de mi aversión a las necrológicas, pero este era del barrio y además, para eso tengo en el blog una etiqueta de "cante y flamenco".
Hablaba con el jardinero acerca de los hijos de
Demófilo y de una respuesta de Borges (el ciego, como gusta llamarle el jardinero) a una pregunta acerca de quien nunca persiguió la gloria; el ciego contestó poniendo cara de circunstancias:"¡Ah! pero ¿Manuel tenía un hermano?".
En Marimanta, el muro medianero de la casa paterna del jardinero colinda con su vecina que da a Campana. La madrugada del sábado se oyeron ruidos de ambulacia en el vecindario:"eso va a ser Manolito", se pensó el padre del buen jardinero. Efectivamente, era Manolito: Manuel Fernández Molina "Parrilla de Jerez".
El soniquete no ha muerto, pero casi. Nadie como él ha tocado por bulerías de Jerez y difícilmente tocará nadie. Nadie acompañó al toque a tantos y tan buenos cantaores, (y algunos no tan buenos, pero famosos y otros desconocidos, pero buenísimos) empezando por su padre, Tío Parrilla, y pasando por Tío Borrico, Terremoto, Sordera, Mairena, Chocolate, Agujetas, Naranjito, Pansequito, El Mono, José Mercé, Toronjo, Villar, Morente, Calixto, Curro Malena, Macanita...y por supuesto Lola Flores y La Paquera, a quien acompañó durante más de 30 años.













Y otro Manuel, el hijo de Demófilo del que hablé al principio, nos dice en un poema titulado Cantares (que no tiene nada que ver con los Cantares de su hermano, ese que el ciego decía desconocer):


Vino, sentimiento, guitarra y poesía
hacen los cantares de la patria mía.
Cantares...
Quien dice cantares dice Andalucía.

A la sombra fresca de la vieja parra,
un mozo moreno rasguea la guitarra...
Cantares...
Algo que acaricia y algo que desgarra.

La prima que canta y el bordón que llora...
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares...
Son dejos fatales de la raza mora.

No importa la vida, que ya está perdida,
y, después de todo, ¿qué es eso, la vida?...
Cantares...
Cantando la pena, la pena se olvida.

Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
ojos negros, negros, y negra la suerte...
Cantares...
En ellos el alma del alma se vierte.

Cantares. Cantares de la patria mía,
quien dice cantares dice Andalucía.
Cantares...
No tiene más notas la guitarra mía.